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Este
españolísimo pasodoble, hermana las aguas de Guadalquivir con las del Sena y la
Sevillana Giralda con la parisina Torre Eiffel; y es que con motivo de la
Exposición Industrial Internacional celebrada en París en Mayo de 1889, el
ingeniero Eiffel construyó su famosa torre y el maestro Eduarlo López Juarranz
-madrileño (1844-1897) estrenó este conocidísimo pasodoble, que él mismo
definió como "marcha andaluza".
La
torre Eiffel nació inicialmente, como principal símbolo y atractivo de dicha
exposición y acabada ésta se pensó en destriurla y, por su parte, el pasodoble "La
Giralda" también sonó allí por primera vez, sin saber si tendría o no
éxito y cuánto tiempo duraría.
Lo
mismo que después consideraron oportuno mantener la Torre Eiffel, este
pasodoble se encuentra desde entonces incluído entre los más populares.
En
aquella exposición de 1889 querían ofrecer a los visitantes una representación
de nuestras famosas corridas de toros y para tal fin, no repararon en gastos
contratando a tres conocidos espadas, con sus cuadrillas de picadores y
banderilleros y acompañados de monosabios y alguacilillos...¡pero sólo para el
paseíllo!, pues el elemento central de la fiesta, el toro, no estuvo presente
dada la legislación francesa vigente.
Lo
que no faltó fue una gran Banda de Música, la de mayor prestigio de entonces,
que era la del Regimiento de Ingenieros de guarnición en Madrid, dirigida desde
1876 por el inspirado compositor Eduardo López Juarranz a quién se le había
encargado para la ocasión la composición de un pasodoble, reto que afrontó
creando esta maravillosa partitura.
Y
así fue como, acompañando a aquel singular paseíllo en París, se estrenó
el pasodoble "La Giralda".
Es,
sin duda la pieza más conocida del maestro Juarranz, discípulo de Arrieta,
quien destacó desde joven en la composición, si bien sería en la dirección
donde se encontraba su verdadera vocación.
Músico
Mayor de la citada Banda del Regimiento de Ingenieros, en 1895 -y durante dos
años- tomó la dirección de la Banda de Música de Alabarderos (antecesora de la
actual Banda Sinfónica de de la Unidad de Música de la Guardia Real) encargada
entonces del relevo diario de la Guardia en el Palacio Real, que se realizaba a
las diez en punto.
Este
actor era seguido por muchos madrileños que acompañaban a la Banda desde el
cuartel de la la calle San Nicolás hasta el Palacio Real. Además se ocupaban de
ofrecer los conciertos de Palacio, que se celebraban una o dos veces por
semana, durante la cena de la Familia Real, los cuales incluían desde piezas
sinfónicas hasta cuplets de moda como "Flor de té" o "Ven y ven".
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