|
Pascual
Marquina Narro (1873-1948) contaba con un ferviente admirador de su música en
la localidad albaceteña de Almansa.
Era
José Lopez de Osa, patronista -diseñador y preparador de moldes- de una fábrica
de calzados de la población manchega y tenía la ilusión de que el compositor de
Calatayud a quien admiraba profundamente le dedicara un pasodoble.
La
banda de ingenieros dirigida por Pascual Marquina actuaba todos los años a
petición municipal y estimulada, sin duda, por los deseos del patronista, en
las fiestas del mes de Mayo en Almansa. Aquel mes de Mayo de 1925 no podía ser
diferente, de manera que la banda fue de nuevo contratada.
Marquina
que había prometido al admirador de su música su ansiado pasoboble, cayó en la
cuenta de su olvido el día anterior de marchar hacia Almansa y para cumplir su
promesa, en pocas horas compuso el pasodoble "El patronista Cañí". Durante
el viaje en tren ensayaron la pieza y entraron en la ciudad manchega
interpretándola, con gran contento para el propio patronista y la población que
también conocía la promesa de Marquina.
A
Madrid llegó el pasodoble un año después, oyéndose por primera vez en la
capital en el concierto ofrecido por la Banda Municipal en el Parque del Retiro
el 9 de Mayo de 1926, dirigida entonces por Ricardo Villa y obteniendo, como no
podía ser de otra manera, un clamoroso éxito.
Pero...
¿y España Cañí?...
La
gran bailaora, cupletista, actriz y coreógrafa, Encarnación López Julvez, "La
Argentinita" (1897-1945), bonaerense, hija de padres españoles, que había
llegado a nuestro país con seis años de edad, estaba preparando un espectáculo
para su presentación en Nueva York y quiso en él incluir el pasodoble de
Marquina, pero cuando conoció el título se dirigió a él y le dijo:
"Maestro,
tiene usted que cambiarle el título a este pasodoble, con "El Patronista Cañí",
no me dejan ni salir a escena, ¿por qué no lo titula usted "ESPAÑA CAÑÍ"?
Y
con ese título "España Cañí" gitana, se estrenó el pasodoble en 1932 en el
Metropolitan Opera House de Nueva York, formando parte de un programa en el que
se ofrecía una danza de Enrique Granados, Leyenda de Isaac Albéniz, la
farruca de El sombrero de tres picos y la canción y danza del fuego de
El Amor Brujo de Mauel de Falla.
Así
recibió el título definitivo uno de los pasodobles más famosos de todos los
tiempos, que es hoy junto con "El concierto de Aranjuez" del maestro
Rodrigo, la obra española más interpretada en el extranjero.
Por
otra parte, el pasodoble "España Cañí" es igualmente popular por otro
motivo: se trata del primer pasodoble que sonó en la Plaza de las Ventas de
Madrid, en el histórico paseíllo de la tarde del 17 de Junio de 1931, cuando en
dicha plaza se celebró el primer festejo, una corrida a beneficio de los
parados de Madrid, organizada por el alcalde de la capital don Pedro Rico y
presidida por el presidente de la Segunda República don Niceto Alcalá Zamora.
Actuaron
los espadas Diego Mazquirán "Fortuna", Marcial Lalanda y Joaquín
Rodríguez "Cagancho".
El
inspirador de la construcción de la plaza de Las Ventas fue el diestro
"Joselito", que contagió el entusiasmo al arquitecto y gran aficionado don José
Espeliú, ninguno de los dos pudo ver terminada la plaza que habían soñado y
diseñado.
Texto
Oye
mi cantar
para
ti lo eché a volar.
Para
tí, España, bajo el sol andaluz,
cuna
de raza cañí,
donde
hay que beber para olvidar,
y
ser feliz.
Soy
gitano de Graná,
nacido
en el Albaicín,
un
barrio popular
tan
blanco lo mismo que un jazmín.
Yo
camelo a una mujer
gitana
también igual que yo.
hermosa
"p'al" querer.
morena
de piel y buen color.
Distingo
el paladar
del
vino de Jerez,
las
palmas al compás,
el
Polo de Mirabrás,
y
el cante de un calé
por
Zambra y soleá.
Tú
no sabes lo que te quiero,
España
del alma mía,
si
me apartan de ti me muero,
pues
vivo de tu alegría.
Soy
cañí,
porque
así me hizo Dios,
mi
"rumí"
es
la luz de mi amor
¡Ay
que si mira, mira mírame!
yo
por tus ojitos no sé lo que hacer.
Tiene
mi reina labios de coral,
que
de noche y día quisiera besar.
|