Matín
Agüero y Ereño toreaba en Logroño en las fiestas de San Mateo allá por
Septiembre del año 1925, en un festejo que era amenizado por la Banda Municipal
de Bilbao.
El
espada bilbaíno tenía gran facilidad para culminar la suerte suprema, de manera
que para él parecía que los toros nu tuvieran hueso y por ello los aficionados
le honraban con el título de "Rey del Volapié" (que antes habían ostentado el
guipuzcoano Mazzantini y el madrileño Vicente Pastor).
Aquella
tarde sabiendo que sus paisanos integraban la Banda de Música, forjó su plan
desde antes de hacer el paseíllo; llegada la hora de matar a su primer toro,
saludó a la presidencia y a continuación se dirigió hacia el conjunto musical,
al cual brindó en vacuente la faena que iba a realizar.
Los músicos y el propio director José Franco Ribate, no habían salido de
sorpresa cuando el torero ya estaba dando la vuelta al ruedo paseando la oreja
con que había sido premiado tras uno de sus magistrales volapiés y antes de
devolverle la montera, el maestro Franco Ribate, agradecido por el brindis
dedicado a sus paisanos, se comprometió públicamente a escribir un pasodoble
que llevara por título el del espada bilbaíno.
Así
nació AGÜERO.